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Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que este año se dedica a la salud mental de la población infanto-juvenil, la Confederación lanza una campaña bajo el hashtag #MatchSaludMental, compuesta por una serie de infografías que visibilizan las problemáticas que afectan al bienestar de niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

La soledad no deseada, las violencias, los roles de género, las adicciones, el racismo y los riesgos asociados al entorno digital son algunos de los condicionantes que pueden afectar a la salud mental de las personas jóvenes.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental 2026, que se celebra el próximo 10 de octubre, SALUD MENTAL ESPAÑA lanza una campaña para visibilizar la salud mental de la población infanto-juvenil, bajo el hashtag #MatchSaludMental. Esta iniciativa cuenta con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

La salud mental de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes constituye uno de los principales retos en la actualidad. Una de cada siete personas jóvenes de entre 10 y 19 años tiene algún problema de salud mental, en un contexto marcado por el empeoramiento de su bienestar emocional. Este deterioro no responde únicamente a factores individuales. El contexto económico, la precariedad, las dificultades para desarrollar un proyecto de vida, las violencias, el entorno digital o la soledad no deseada son algunos de los condicionantes que pueden afectar al bienestar de las personas jóvenes. Abordarlos requiere respuestas colectivas y políticas públicas centradas en sus derechos.

Bajo el lema elegido por votación popular, ‘Haz match con tu salud mental’, la Confederación quiere este año poner el foco en este sector de la población abordando los condicionantes que afectan a su bienestar y plantea varias reivindicaciones.

Determinantes sociales que afectan a la salud mental

El acceso a la vivienda y al empleo son dos de los factores que determinan el bienestar de las personas jóvenes. La edad media de emancipación en España es de 30,2 años, lo que significa que la independencia juvenil se encuentra en mínimos históricos, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España. Además, el 42% de las personas de entre 24 y 35 años afectadas por la crisis de la vivienda percibe su salud mental como mala o regular. Entre quienes destinan más del 50% de sus ingresos a la vivienda, los problemas de salud mental se duplican frente a quienes dedican menos del 30%1. Y, por otro lado, una de cada cuatro personas jóvenes afirma haber sufrido o experimentado situaciones de violencia laboral durante sus primeros años de empleo, una situación que se suma a la precariedad que muchas y muchos sufren.

Por todo ello, resulta imprescindible impulsar políticas específicas que faciliten el acceso de las personas jóvenes a una vivienda, así como fomentar el empleo juvenil y combatir la precariedad laboral, que dificulta el desarrollo de un proyecto de vida autónomo.

Las violencias sufridas en la infancia y juventud tienen también un profundo impacto en la salud mental. Entre un 10% y un 20% de la población ha sufrido algún tipo de agresión sexual durante su infancia. El 44% de las mujeres jóvenes que ha sufrido violencia en pareja declara tener problemas de salud mental. Y 1 de cada 7 jóvenes ha sufrido algún tipo de violencia online durante su infancia y adolescencia.

Ante esta realidad, SALUD MENTAL ESPAÑA reclama la creación de una estrategia de formación, prevención y actuación frente al abuso sexual infantil, tanto en el ámbito escolar como familiar, así como garantizar el acceso a la educación afectivo-sexual desde las primeras etapas de la enseñanza reglada.

Respecto al entorno digital, la edad media de acceso al primer móvil es de 10,8 años, lo que significa que el uso del teléfono se produce cada vez más pronto. Ante una incorporación cada vez más temprana a los entornos digitales, resulta fundamental formar a docentes, familias y jóvenes sobre el uso de estas herramientas, sus riesgos y sus beneficios. La Confederación reclama, además, estrategias de ámbito estatal que protejan a niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos asociados a los entornos digitales.

Adicciones y conducta suicida

Las adicciones con y sin sustancia son otro factor a tener en cuenta. El 73,9% del alumnado de entre 14 a 18 años declara haber consumido alcohol alguna vez en la vida, siendo la sustancia psicoactiva más consumida. El 13% de los y las jóvenes de entre 14 y 18 años presenta un uso problemático de los juegos de azar online, cifra que ha alcanzado un nuevo máximo histórico en 2025.

Desde la Confederación se propone desarrollar acciones de sensibilización sobre el riesgo que supone el consumo de drogas en el desarrollo de los trastornos mentales. Es fundamental involucrar a las instituciones educativas y al personal docente para llevar medidas y programas a las aulas.

La campaña también pone el foco en la necesidad de desarrollar políticas de prevención del suicidio, ya que 1 de cada 10 adolescentes afirma haber deseado quitarse la vida. El teléfono 024 es público, gratuito y accesible para atender a las personas con conducta suicida y a su entorno. Garantizar la salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes requiere, en definitiva, una respuesta integral que actúe tanto sobre la prevención como sobre los determinantes sociales y asegure recursos suficientes y una atención sociosanitaria coordinada.


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